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lunes, 12 de noviembre de 2012

Actual calentamiento global II: ¿Qué provoca el cambio climático que vivimos actualmente?


Pese a que como ya se ha dicho, el efecto invernadero es crucial para mantener un clima global que aporte una distribución a lo largo de la superficie terrestre y durante el día y la noche de más de 0 ºC, lo cual posibilita la presencia continuada de agua líquida y de la biodiversidad terrestre actual, desde hace más de un siglo, a este balance de temperatura se le ha unido el efecto térmico de una importante carga de CO2 en la atmósfera producto de la actividad humana que no ha cesado de incrementar y cuyo aumento además, lejos de ser constante, es exponencial. Las fuentes de este CO2 "humano" fueron consecuencia, por orden cronológico, de la actividad industrial de nuestra civilización por la combustión de carbón, de petróleo y de gas natural.

Con el tiempo, el desarrollo tecnológico mejoró la optimización de la energía de modo que cada vez se está contaminando menos por unidad de energía obtenida, pero la naturaleza de las fuentes y la tecnología energética usada en mayor medida, en definitiva no cambian de forma significativa y el aumento progresivo del consumo energético en el mundo hace que el aumento anual de la concentración de CO2 en la atmósfera no cese.   


Emisión de CO2 provocada por la industria (Fuente: Wikipedia)

A esto hay que sumarle, además, el exceso de metano producido por la ganadería intensiva, cuyo papel en el efecto invernadero es también importante, aunque, al menos por el momento, por su cantidad e incremento neto, el CO2 le supera en importancia a este respecto. También hay que considerar el hecho de que la humanidad está impidiendo el reciclaje natural de CO2 al destruir las grandes masas vegetales de la Tierra y existen otros mecanismos de fijación de CO2 que pueden desestabilizarse a causa del cambio climático provocando su retroalimentación positiva, como es el caso de la destrucción del coral por aumento de las temperaturas de los fondos poco profundos de los océanos.


Panorámica desde el espacio de los efectos producidos por la deforestación en los bosques tropicales del sudeste asiático (Fuente: Wikipedia)
Últimamente (2012), el cambio climático está teniendo una enorme repercusión social y abarca tanto niveles políticos, como científicos y tecnológicos. Desde mediados del siglo XX se han realizado numerosísimos estudios respecto al tema sin financiación privada de ninguna empresa o compañía, y el número de estos estudios no hace más que incrementarse con el tiempo. La comunidad científica ha llegado a conclusiones unánimes en varios aspectos al respecto, siendo los tres puntos más relevantes el hecho de que la Tierra está sufriendo uno de los más rápidos cambios climáticos conocidos que ha sufrido a lo largo de su historia, que este es directamente dependiente de la concentración de CO2 en la atmósfera, aunque otros gases también lo propician, y que la mayor parte de incremento de estos gases en la atmósfera producido desde inicios del siglo XX se debe directamente a la actividad humana.

Pero las predicciones de lo que puede llegar a ocurrir están sujetas a una duda científica justificable, y a este respecto se están centrando las investigaciones actualmente. Sin embargo, desde hace tiempo, aunque parezca que la ciencia ha empezado a darse cuenta ahora, no hay duda de que el clima está cambiando desde hace más de medio siglo principalmente por acción humana, y de que este cambio continuará sin cesar al menos durante varias décadas más, pese a las medidas que se tomen a partir de ahora para remediarlo.

Es decir, el cambio climático ya no se puede prevenir, porque ya está ocurriendo. Y lo que sufra la Tierra de aquí a dos décadas vendrá determinado en gran parte por el CO2 y el metano entre otros gases, emitidos desde la época industrial hasta la fecha. Para explicarlo de alguna manera más intuitiva, muchos científicos comparan el cambio climático con un tren de alta velocidad cuyos frenos comienzan a actuar sobre las ruedas veinte años después de activar el sistema de frenado y a ello hay que sumarle después, su inercia. Esto implica que aunque la máquina pueda pararse en algún momento todavía sin determinar, ya es imposible evitar que esta recorra cierta distancia antes de detenerse.

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