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lunes, 12 de noviembre de 2012

Actual cambio climático II: ¿Qué provoca el cambio climático que vivimos actualmente?


Viene de aquí.

Para el tema que nos ocupa, podríamos resumir los conceptos indicados anteriormente diciendo que la cercanía de la Tierra al Sol, la pasada gran actividad volcánica y el efecto invernadero que provoca la retención del calor de la radiación solar por la atmósfera, fueron factores cruciales en el mantenimiento de un "clima global" en nuestro planeta con una distribución de energía calorífica a lo largo de la mayor parte de la superficie continental y de la mayor parte de los océanos y mares de más de 0ºC, tanto durante el día como durante la noche, temperatura esta requerida para que elagua se mantenga en estado líquido, lo cual fue indispensable para que en esta se mantuvieran las tasas de reacciones químicas necesarias para la vida terrestre.




A lo largo de la historia de la Tierra, tanto la actividad volcánica, como la actividad solar, la concentración de los distintos gases que componen la atmósfera, así como la distribución de las temperaturas por la biosfera a través de los movimientos de las grandes masas de agua de los océanos y de las corrientes atmosféricas, han ido variando con el tiempo incluso de forma relativamente abrupta en relación a la adaptabilidad evolutiva de las distintas especies a dichos cambios, provocando, por lo tanto, en muchos casos, extinciones masivas como consecuencia de los cambios en la regularidad climática. A esto hay que sumarle el impacto de meteoritos de masa suficiente como para desmantelar la regularidad climática de la Tierra en pasados remotos.



Evidentemente, estos cataclismos climáticos fueron consecuencia de fenómenos naturales que se escaparían al control humano aún con la tecnología de la que disponemos hoy en día. Además, en cuanto a estos factores citados, vivimos en un periodo de la historia de la Tierra de relativa estabilidad natural. Es decir, no existe actividad volcánica importante desde la perspectiva de efectos globales y no hay grandes cambios respecto a la actividad solar en relación con los efectos que estos podrían causar al clima de la Tierra.

Pero recientemente, anteriormente al siglo XX como algunos estudios apuntan (Preindustrial Human Impacts on Global and Regional Environment. 2013. Annual Review of Environment and Resources. 38, 503-527), a todos estos parámetros descritos en en este capítulo y en el anterior que demuestran la fragilidad del sistema climático terrestre se le ha unido otro parámetro: el efecto térmico de una importante carga anual de CO2 adicional en la atmósfera producto de la actividad humana desde antes incluso de la época preindustrial de nuestra civilización y que no ha cesado de incrementar. Un aumento que, además, lejos de ser constante, es exponencial. Las fuentes de este CO2 "humano" fueron consecuencia de la actividad industrial, transporte, calefacción etc de nuestra civilización por la combustión de madera, de carbón, de petróleo y de gas natural.

Con el tiempo, el desarrollo tecnológico mejoró nuestra optimización de la energía, de modo que cada vez fuimos contaminando menos por unidad de energía obtenida, pero la naturaleza de las fuentes y la tecnología usada para la obtención de energía, en definitiva, no cambiaron de forma significativa (año 2012) y el aumento progresivo del consumo energético en el mundo hace que el aumento anual de la concentración de CO2 en la atmósfera por causas humanas no cese.   

  
Emisión de gases de efecto invernadero provocada por la industria (Fuente: Wikipedia)


A esto hay que sumarle el exceso de metano producido por la ganadería intensiva, cuyo papel en el efecto invernadero es también relevante. También hay que considerar el hecho de que la humanidad está impidiendo el reciclaje natural del CO2 atmosférico al destruir las grandes masas vegetales de la Tierra o al provocar una disminución del crecimiento de algas en los mares al oscurecer sus superficies cubriéndolos de plásticos o de otro tipo de contaminantes tanto flotante como en disolución. Cabe indicar también que existen otros mecanismos de retirada de CO2, concretamente por fijación en estructuras calcáreas que pueden desestabilizarse a causa del cambio climático, provocando su retroalimentación positiva, como es el caso de la destrucción del coral por aumento de las temperaturas de los fondos poco profundos de los océanos. Y es importante añadir que el calentamiento de los hielos del Ártico y de la Antártida pueden repercutir en la liberación de metano y otros gases de efecto invernadero que habían quedado atrapados en ellos en el pasado.

Además, el deshielo del ártico provoca que su superficie blanca disminuya y con ello también disminuye la intensidad de radiación calorífica (infrarrojos) reflejada a la atmósfera, lo cual repercute en una retroalimentación positiva del efecto del cambio climático al absorverse más calor por parte de la biosfera terrestre.


Panorámica desde el espacio de los efectos producidos por la deforestación en los bosques tropicales del sudeste asiático (Fuente: Wikipedia)
Últimamente (2012), el cambio climático está teniendo una enorme repercusión social y abarca tanto niveles políticos, como científicos y tecnológicos. Desde mediados del siglo XX se han realizado numerosísimos estudios respecto al tema sin financiación privada de ninguna empresa o compañía, y el número de estos estudios no hace más que incrementarse con el tiempo. La comunidad científica ha llegado a varias conclusiones unánimes al respecto, siendo los tres puntos más relevantes el hecho de que i) la Tierra está sufriendo uno de los más rápidos cambios climáticos conocidos que ha sufrido a lo largo de su historia, ii) este es dependiente en gran parte de la concentración de CO2 atmosférico, aunque otros gases de efecto invernadero que se están acumulando en la atmósfera también lo propician, y iii) la mayor parte del incremento de estos gases en la atmósfera producido desde antes del siglo XX se debe directamente a la actividad humana. 

Las predicciones de lo que puede llegar a ocurrir debido a este aumento del efecto invernadero están sujetas a una duda científica justificable, y a este respecto se están centrando las investigaciones actualmente. Sin embargo, desde hace tiempo, aunque parezca que la ciencia ha empezado a darse cuenta ahora, no hay duda de que el clima está cambiando desde hace más de un siglo principalmente por acción humana, tampoco hay duda de que este cambio continuará sin cesar en un grado u otro, al menos durante varias décadas más, pese a las medidas que se tomen a partir de ahora para remediarlo. Es decir, el cambio climático provocado por el ser humano ya no se puede prevenir, porque está ocurriendo. Y lo que sufra la Tierra de aquí a dos décadas vendrá determinado en gran parte por el CO2 y el metano entre otros gases, emitidos desde la época industrial hasta la fecha. 

Para explicarlo de alguna manera más intuitiva, muchos científicos comparan el cambio climático con un tren de alta velocidad cuyos frenos tardan un tiempo en superar la inercia que lleva la máquina. Esto implica que, aunque la máquina pueda pararse en algún momento todavía sin determinar, ya es imposible evitar que esta recorra cierta distancia antes de detenerse. 


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