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domingo, 22 de enero de 2017

Millones de personas eufóricas por la dirección que toma un balón pateado por multimillonarios estafadores de hacienda, de la moral, del sentido común y de la inteligencia



La imaginación, con una base de información y una base de lógica hace pensar a cualquiera que muchas cosas que se dan por sentadas que son imposibles son en realidad posibles. Tener esto en cuenta puede evitar sorprenderse porque ocurran determinados eventos desagradables o incluso puede hacer que evitemos que estos sucedan.

Voy a tratar el tema comentando pequeñas historias que si bien eran molestas cuando me ocurrían, escribirlas es un alivio y una comedia sana.




Unos amigos tuvieron el buen gesto de adoptarme en esta larga estancia postdoctoral de paro en el país de origen esperando alguna oportunidad de realizar una estancia en el extranjero para trabajar antes de que se me acabe el paro. Las escasas veces que nos reunimos solemos jugar a juegos de mesa y hace pocos días jugué por primera vez al King of New York. Tras conocer las reglas del King of Tokio, nos dispusimos a entender las reglas del de New York.

Durante la explicación de quien había leído las reglas, pregunté:
"- Si después de conseguir destruir un edificio (cuando se destruye un edificio se le da la vuelta a la pieza y queda boca arriba una peligrosa unidad militar), uno consigue también destruir la respectiva unidad militar, ¿se le da la vuelta a esta de nuevo y vuelve a aparecer el edificio que había antes, o se retira la pieza?"

Bien, es intuitivo que si hay un montoncito de piezas debajo esperando su turno, cosa que ya sabíamos todos, es de esperar que en algún momento cada pieza se retire para dar paso a la siguiente, pero aún así la pregunta tiene todo el sentido del mundo y leyendo lo siguiente averiguareis por qué lo escribo. El caso es que a mi pregunta le siguió una ristra de carcajadas (nada malintencionadas) y la pregunta:

"-Pero Arnau, ¿qué sentido tendría eso?"

Aproximadamente, medio minuto después, uno de ellos, quien no se había quedado corto en la inoportuna reacción, de hecho, quien había comenzado la mofa, preguntó al mismo de antes (El que ya se había leído las reglas y nos las estaba explicando):

"-Si después de haber conseguido destruir un edificio, uno consigue también destruir la respectiva unidad militar, ¿se le da la vuelta a este y vuelve a aparecer el edificio que había antes, o se retira la pieza?" Sí, habéis leído bien. Su duda repentina le había hecho preguntar mi cuestión otra vez, porque recordemos que en realidad no había sido contestada por nadie.

Bueno, teneis que creedme aquí que cuando lo preguntó lo hizo con absoluta curiosidad sobre la respuesta que le pudieran ofrecer. Tanto es así que tras la pregunta, en esta ocasión, la cosa se resolvió con una reelectura concienzuda de las instrucciones dado que de pronto, todos parecían interesados en el asunto, y cuando me quejé de la diferente reacción hacia esa segunda pregunta en relación con la mía (porque soy muy mayor ya para callarme cuando algo no me para de picar) argumentaron todos que lo que había pasado en ese medio minuto provocó que mi pregunta planteada por el otro fuera oportuna, y la mía, (la misma), por ser tan ilógica llegaba a ser meramente ridícula. Ahora animo, es más, reto a que alguien me diga una posible situación en el que tal argumento podría tener un mínimo de credibilidad...
   
 
Efectivamente, no la hay.

Pero el caso es que sea planteada antes o después, aunque la intuición nos diga lo que mencioné en "Bien, es intuitivo que si hay un montoncito..." si se une la intuición con la lógica, todo nos dice que la pregunta no es en absoluto ilógica porque la mayoría de juegos de mesa tienen reglas absolutamente absurdas, por una razón evidente: Su coehrencia solo se limita a que sean capaces de divertir, (aunque no todos los juegos consiguen tal cosa) pero todo lo demás es más probable que no se rija por ningún criterio lógico. De modo que podría ser que la pieza se diera la vuelta una vez más pero se apartara para que otra pieza del montoncito también jugara su papel de modo que el número de piezas jugando su papel no dejaría de aumentar. Por lo que sí: toda pregunta acerca de las reglas de un juego es lógica. Y de todos modos, en ningún caso puede ser ilógica antes, y lógica después, aunque quienes la planeteen sean dos personas distintas.


La segunda historia: Tu ideología y/o tu moral pueden llevarte a no votar a Trump en caso de que tuvieses derecho a votarle como ciudadano de USA, pero si usas la lógica, esta te llevará a pensar que tu propia ideología y/o moral no se puede usar para deducir que Trump nunca será votado por la mayoría de personas de una sociedad que evidentemente no se acaba en tí. 

Un buen día, en una reunión familiar, sin poder evitarlo, el tema Trump se puso sobre la mesa.
Un pariente sociólogo fue preguntado, puede que por sociólogo, acerca de su opinión personal sobre la elección de Trump como presiedente de los Estados Unidos:

"-Era absolutamente imprevisible. Fíjate que hasta a mis alumnos de la Universidad de Coruña les dije que era imposible que Donald Trump llegase a la Casa Blanca". 

Sin embargo yo dije con toda sinceridad que a mi no me había sorprendido en absoluto. 

En ningún momento había dicho que había pronosticado el gobierno de Trump, cosa que sin embargo hicieron hasta los Simpson, Michael Moore o Jose Luis Cuerda.










Yo solo había dicho muy modestamente que no me había sorprendido en absoluto, lo cual no es ningún crimen.

A mi alegato le siguieron una serie de comentarios acerca de que yo era un adivino, un pesimista o que lo sé todo, con el mensaje de que no podía ser que no me hubiese sorprendido que Trump ganara las elecciones. Ya podía decirlo diez mil veces, que no iba a colar. 

Bueno, para dejar constancia de que no es tan raro no sorprenderse de que Trump alcanzase la presidencia de Estados Unidos, hay que decir que también había algún otro comentario que venía diciendo que tenía razón, que también a él le había parecído poco sorprendente la victoria de Trump. Lo cual es una prueba de que, pese a lo que pueda parecer, no estamos solos en el Universo...

E, intentando convencerme de que a mí también me sorprendieron los resultados de las elecciones, quien le había sorprendido la victoria de Trump me decía que "no era lógico votar a Trump" a lo que respondí algo como "a mi tampoco me parece muy lógico votar a Clinton y de todos modos, ninguno de nosotros dictaminamos lo que votan la mayoría de los estadounidenses". Luego de esto oí algo así como "paternalismo" y otra serie de defensas para excusar que lo lógico es sorprenderse de que Trump hubiese ganado las elecciones. La conversación acabó ahí. Era evidente que era lo mejor, no iba a ningún lado.

Me es cómodo suponer que no existe malicia intencionada en este tipo de reacciones, me es cómodo suponer que cuando suceden se deben a una defensa del cerebro que busca la forma de excusar su posicionamiento preelegido en el cual esté cómodo en lugar de abrirse a la equivocación posible que ha cometido al haberse posicionado a las bravas. Pero con o sin malicia, estas reacciones siempre tienen daños colaterales si no paran de sucederse una y otra vez, como si se viviera en un día de la marmota.

 
 


Aunque asumo, por comodidad, que como humanos todos estamos expuestos a reaccionar así, por alguna razón solamente estuve expuesto como receptor, y a lo que está dirigido esta entrada es a que no estoy solo. Va dirigida a quienes me acompañan en esta especie de soledad social en la que lo ilógico se refuerza si las masas así lo deciden. Seguramente debe haber millones de personas que día a día están expuestas a la sinrazón de las terquedades más incoherentes de las mayorías que les rodea cuya presión puede hacerlas sucumbir en inseguridades e incluso a soledad intelectual hasta producirles en algún caso miedo decir lo que piensan. 

Pero en realidad, las personas que se revelan al seguidismo de las mayorías con lógica e intuición generalmente se aferran a su libertad de expresión más de lo conveniente en situaciones sociales dónde tristemente lo aconsejable en muchas ocasiones y para muchos, sería callar. Como podeis constatar, yo no me suelo callar ni suelo dejar de escribir, ni lo hago nunca de forma anónima, pero para quienes puedan hacerlo, lo recomendaría. Dado que la inmensa mayoría de personas está más atenta de si estos cometen algún error. Y los errores, los cometen hasta las replicasas. Lo cual me lleva a la tercera historia.


La tercera historia: Un atentado con una causa demasiado probable.

Estaba en una gasolinera y quien me servía el combustible me dijo: "-¿No sabes lo del atentado de ETA?, Más de 100 muertos. Pon la radio"

Lo primero que me vino a la cabeza antes de poner la radio fue: 

"¿ETA?, ¿más de 100 muertos? Esto huele al atentado yihadista que nos estaba esperando, en "pro" de esa "Neo"-Alandalus de la que hablaban"

Por alguna razón, la versión oficial, la del PP, no encajó mucho con mi deducción inmediata. Y tal vez, dicha versión oficial hizo tanta mella a mi alrededor que por mucho tiempo, cuando me metía en las conversaciones y cuando me escuchaban, pues no era muy frecuente, el raro era yo otra vez por decir que me parecía muy improbable que ETA tuviera algo que ver con aquello. Luego pasó lo que ya saben que pasó. 


La cuarta historia: Otro atentado con una causa demasiado probable.

El atentado anterior había sido anunciado tras una invasión a Irak desligitimada por la ONU (si es que existen invasiones legítimas), y al menos, basándose en la "publicidad yhadista" de la época, había sido en respuesta a esa misma invasión además de en respuesta a la invasión de la reconquista de 1492, suene esto como suene. La prueba más evidente de que aquello era el atentado con el que nos había amenazado el yihadismo fue la insistencia del gobierno del PP y de sus medios de información de que era ETA la autora. Cuidado, el PP nos ha convencido tanto de que es alérgico a la verdad, que cuando por casualidad se le escape una verdad puede que no la podamos identificar por simple prejuicio absolutamente excusable.

Por otro lado, la invasión a Irak, un país con recursos petrolíferos interesantes para cualquier potencia y para cualquier compañía petrolífera, se hizo con la intención de castigar a un dictador (con el que hasta ese momento, Estados Unidos se había llevado de maravilla), y con la excusa de que era un país peligroso por haber perpetrado un atentado, o permitido que sucediese (acusación esta carente de pruebas) y por presentar algún armamento atómico o algún arma de destrucción masiva como las miles de Francia, Rusia, Corea del Norte y Estados Unidos (acusación esta también carente de pruebas y que por otro lado... "yo no veo ningún problema con las armas de destrucción masiva, todo el mundo las tiene y solo Estados Unidos las usa") Pero no pasaba nada, el atentado más impactante conocido del siglo XXI había legitimado a Estados Unidos a decidir quién era su nuevo eje del mal: el eje del mal y todo aquel que dudase de su nueva interpretación del mundo. Si lo veis con perspectiva, analizando lo que fue ocurriendo, parece como un guión escrito al detalle desde la caída del muro (cuando vieron que tenían que crearse nuevos campos de batalla contra países sin riesgo de uso de armemento nuclear para reactivar la economía armamentística sin riesgos a nivel extinción) y en su momento seguido meticulosamente.

Asumo perfectamente que para muchos seré considerado un conspiranoico y/o un pesimista. Pero mi cabeza funcionó de esta manera la mañana del 11 de Septiembre de 2001. Creo que hay que admitirlo y asumo que les pasó a muchos también. Y por eso lo digo. Fue parecido a un acto reflejo, puede que con asociaciones lógicas y corticales, pero parecía más una reacción mental instantánea resultado de una emoción:

En el mismo momento en que en la televisión apareció un avión estrellándose en una torre gemela desde la derecha de las primeras imágenes que vi del ataque de las Torres Gemelas, apagué el aspirador, fui del pasillo al salón y Matías Prats y yo dijimos las siguientes frases: 

Matías Prats:
"-Ese avión es mucho más grande que un bimotor"
Yo:
"-¿Cómo permitieron que un Boeing comercial volara tan bajo en Manhattam sin derribarlo antes tras las amenazas de Osama Bin Ladem a los intereses estadounideses?" Ni siquiera había visto el avión con el detenimiento que permitió luego la cámara lenta y ya había categorizado que tenía que tratarse de un avión comercial de los grandes. Mientras, en el telediario discutían sobre avionetas y bimotores. Sí, hay aviones que vuelan bajo para amerizar en el Hudson, o dónde puedan, pero la pregunta fue un acto reflejo mucho más interesante por lo que iba a suceder después en el Pentágono.

Mucho más tarde, cuando vi la primera caída, y luego, en un orden de cine de horror, la segunda, de las torres, me pregunté:

"¿Cayeron en caída libre en una perfecta precisión casi totalmente perpendicular al suelo como acordeones huecos?" A ver, no lo preguntaba porque no me lo creía, solo porque me sorprendía.

Cuando después vi las únicas imágenes del avión invisible estrellándose contra el Pentágono, creo que estas fueron en otra cadena porque no me parecía que Prats estuviese comunicando nada que no lo hacían ya las imágenes, me pregunté, esta vez en voz alta: "¿Dónde está el avión?" Y luego ya las preguntas iba haciéndomelas yo mismo: ¿Solo había una cámara enfocando en ese momento al lugar? ¿¿En el pentágono?? Hay casi más webcams mirando hacia la Sagrada Familia... ¿Se dio la casualiad de que el momento en dónde podría verse todo el cuerpo del avión coincidió entre fotogramas y lo único que se ve es un fotograma con un borrón que se dice que es la cola del artefacto? Pero lo trascendente del asunto es, ¿de verdad la potencia militar más poderosas del planeta pemite sobrevolar el Pentágono a baja altura sin ninguna respuesta militar instantánea, saliera mal o bien?
Ese día, en una conversación con Matías, Henrique Cymmerman decía:

-"A mí me parece que un tipo de atentado como este realmente muy pocos pueden habérselo planteado"

Pues bien, de esto va la entrada. Por si alguno aún no adivinó de qué iba: Esos pocos son aquellos a los que se les tiene que atender para evitar lo peor y para acercar las posibilidades de alcanzar lo mejor. Y hasta ahora, todas las sociedades tienden a ignorarlos, estigmatizarlos, acallarlos o burlarse de ellos. ¿por qué?, tal vez porque al ponerse en las peores situaciones en cuanto a posibilidades, paracen demasiado pesimistas, y por lo tanto, indeseables. Y por ahí vamos mal.

Una vez que se vieron imágenes corroborando que no hay torres decían:
"-No hay torres gemelas, efectivamente"
"-¡No me lo puedo creer!  

Y dándole la razón a Matías Prats, debo decir, efectivamente que a casi cualquiera que lo piense, le parecería imposible que dos torres construídas para resistir impactos de aviones, cayesen como un castillo de naipes, una detrás de la otra y de paso también otro Edificio y solo ese más, ¿con suficiente documentación judicial del caso ENRON (una estafa de caracter mundial de una empresa en la que al ser delatada hasta salpicó al propio George Bush) de modo que los culpables máximos del caso se fuesen de rositas?

Desde luego, da la impresión de que esto fue tan grande y las respuestas militares y consecuencias mundiales tan instantáneas y apabullantes que el día 11S debería ser motivo de muchas más tesis doctorales de ingenieros, economistas, sociólogos etc que la novela “Las dos torres” de “El Señor de los anillos”, no para desmentir lo que se nos dijo, sino para sentar confianza entre la población de que lo que se diga tiene fundamentos contrastados. 

Mi familiar, que dijo que nadie con dos dedos de frente podría haber considerado que Trump ganara las elecciones también podría decir, tal vez, que los atentados de las Torres Gemelas y el Pentágono eran inimaginables, cuando hasta estaban previamente pronosticados, escrito en novelas (no exactamente de ciencia ficción) y hasta dibujado en portadas de discos. Es decir, que no era una posibilidad ni mucho menos inimaginable. NUNCA FUE UN SECRETO PARA NADIE QUE UN AVIÓN ENTRAÑABA UN RIESGO PARA UN EDIFICIO O POBLACIÓN. Por lo que cuando decían "fue sorprendente” o “no nos lo imaginábamos para nada", solo daban pie a la desconfianza.



Pero, ¿por qué a un sociólogo le cuesta ponerse en situaciones que a un biólogo le pueden parecer perfectamente posibles?

La primera respuesta a la pregunta es: No tiene sentido esta pregunta teniendo en cuenta el número de réplicas. Solo 1 sociólogo, solo 1 biólogo.

La segunda respuesta es que hay a quien su cerebro le ha condicionado previamente a razonar que la única forma de que las situaciones, la ciencia y la tecnología no te deparen sorpresas es la de considerar que, en demasiadas ocasiones, lo que tenemos asentado como cierto, simplemente no lo es y que hasta cierto punto siempre hay que tener presente la duda acerca de todo en todo momento, pese a que, y a veces sobre todo cuando, por ello te miran raro. Un biólogo, sin embargo, está muy acostumbrado a que la naturaleza ponga las formas humanas que tenemos de clasificación de eventos, y estructuras biológicas y reglas de la biología patas arriba excepto en lo que se refiere al hecho universal de la evolución biológica. (Ningún descubrimiento que se realice de biología va a sorprender a nadie que halla leído con atención la descripción de lo que la evolución biológica es, en la Tierra, y dónde lo biológico exista en “El gen egoísta” de Richard Dawkins. Y un biólogo o bióloga está acostumbrado/a a eso por dos razones: porque ya tiene una mente despierta a las sorpresas antes de elegir la carrera, o porque sin querer haber hecho biología, la hizo y de paso, atendió un poco en la carrera).



La quinta historia: El IA es bueno por naturaleza

Hace cosa de 20 horas (22 de Enero de 2017), un señor economista intentaba tranquilizar a alguien en la sexta noche comparando lo que hizo el tractor en la mejoría del estado de bienestar en España con lo que hará y está haciendo el automatismo y el desarrollo de la IA. El tipo se llama José Carlos Díez, y se proclama como un economista al que si no le hacen caso pasa lo que está pasando en España. Cuando ello es una burda mentira. Hay más probabilidad de que nadie del presente sepa las consecuencias que tendrá el IA en nuestra sociedad que de que haya alguien que lo sepa. 
 


No me explico muy bien cómo esos shows consiguen darles púlpitos a quienes ocultan la realidad para que se calle sobre ella vendiéndonos al mismo tiempo que en realidad están fomentando el debate sano y la expansión de información veraz. Aquí, al Gran Hermano, pero no a leerlo en “1984". A sufrirlo, más bien.

¿Dos torres gemelas caen de forma absolutamente vertical horas después de un impacto, el Edificio 7 con documentación del caso ENRON, sin incendio ni colisión cae también verticalmente y una torre Windsor de Madrid no se cae por un incendio activo durante 20 horas seguidas?, ¿un avión comercial viola el espacio aéreo más protegido del planeta Tierra sin ser derrivado y luego se vaporiza totalmente al estrellarse contra el Pentágono, pero si lo hace contra el suelo quedan todos sus restos esparcidos por Pittsburg? 

Como poco raro hasta no recibir la respuesta científica tras un estudio completo abierto a todas las posibilidades


La sexta historia: ¡Sorpresa! La probabilidad de que salgan dos dibujos en dos dados de seis que tienen cada uno un dibujo por cara en tres de sus seis caras no es 50%   (27/05/2017)


Bien, esta historia sucedió ayer mismo, el 26/05/2017. Sí, no me paran de ocurrir estas cosas. Y se debe a que si bien a mi me cuesta mucho estar seguro de algo, hay quien me rodea que suele parecer estar muy seguro de que acierta cuando lo hace y también cuando está absolutamente equivocado.
El problema no es estar equivocado en algo, pues sin las equivocaciones el aprendizaje se hace difícil o imposible en los humanos, el problema, es echarle en cara, sin ninguna cautela y reiteradamente, a alguien que se equivoca, cuando en realidad está en lo cierto. Más que nada porque luego revolotea la mentira y nadie la corrige, y el que había acertado puede verse trágicamente atrrastrado por esa mentira también. Esto último no es infrecuente.

El caso es este:

Estábamos jugando algunos de los mismos amigos que en la primera historia “Una cuestión no tiene sentido pero lo adquiere medio minuto más tarde” y yo a un juego nuevo, el "Dark Souls", del que ya no recuerdo ni sus normas.

Mis amigos y yo estámos acostumbrados a ver que con un dado en la mano me zafo más que ellos en lo juegos. Pero no es más que un engaño de nuestras mentes, dado que esto contradeciría la ley de la entropía. Una vez me tocó un caballero llamado asesino. El asesino defiende con dos dados de seis caras. Cada dado de esos tenía un dibujito en tres de sus caras y en muchas tiradas debía sacar dos dibujitos para tener éxito en la defensa. Aparentemente sería como sacar un 1, un 2, o un 3 en dos dados de parchís tirando dos dados de parchis. Pero ¿qué ocurría?, que no sacaba el éxito necesario ni por arte de magia.

Mis amigos todo el rato, ¿pero qué te pasa Arnau? S es un 50 %, tendría que serte sencillo. Bueno, decir aquí que hacía bochorno y no estaba totalmente en forma así que me decía lo mismo que ellos, pero ¿qué pasa?

Paremos las rotativas. Sin bochorno, cualquiera con mente científica debería pararse a pensar y decir, pero ¿qué pasa? es una pregunta científica y ya está pasando demasiado tempo como para dejarla en el aire. Así que retomemos un poco de lógica para darle una explicación.

Hipótesis 1
A Arnau le pasa algo raro que hace que sus tiradas sean raras: Descartado, pues Arnau no puede afectar al azar del Universo por muy Thor que quisiera ser de mayor...  

Hipótesis 2
A los dados les pasa algo raro. Bueno, en las Vegas hubo un tiempo en que eso podía pasar. Pero no hay motivos para pensar que haya raras intenciones en los creadores de un juego que se llame "Dark Souls"... Vale dejémos esta hipótesis aparcada para sondear la última posibilidad.

Hipótesis 3
La probabilidad de que cualquiera consiga un 1, un 2 o un 3 en un dado, y un 1, un 2 o un 3 en el otro es más baja de lo que cree la mayoría que estaba jugando a ese juego en esa habitación...
A priori podría parecer raro, pero esta hipótesis coincide con el resultado empírico de que no consiguiese 2 dibujitos en esos dos dados.

Bueno, pues muy tarde en el tiempo (ya dije que hacía bochorno) pensé, claro, es tirar un éxito con un 50 % de probabilidades de acierto en un dado, y luego otro acierto con un 50 % de probabilidades en el otro. Así que la probabilidad de acierto de 2 dibujitos en dos dados de 6 con un dibujito en 3 de sus 6 caras es:




Bueno, no hace falta añadir que no solo decían que estaba equivocado, que era 50 %, sino que me lo explicaban como si fuese un SONÁMBULO MENTAL (Y siento mucho declarar bajo juramento que fue literalmente por parte de alguno), y por parte de otro con gritos. Y claro, los gritos y el teatro hicieron que me inclinara por seguir jugando, hasta que otra vez, una chispa en mi mente, un tiempo después, me hizo decir, “no, por mucho que me gritren, no pudo dejar que una mentira se quede ahí sobre la mesa sin mi reacción correspondiente: desmentirla” y retome mi anterior alegato, que fue tomado en consideración por el tribunal de que estaba usando filosofía para embarrar un hecho probabilístico, de estadística. 

Alguien decía que tirar dos dados al mismo tiempo hace que matemáticamente no se esté buscando un resultado en uno "Y" otro en otro, por lo que las probabilidades no se multiplicaban dado que eran eventos no dependientes el uno del otro. Así que seguían diciéndome que la probabilidad del hecho descrito era de 50 %, por lo que al no tener éxito casi nunca, mi brujería, mi control Jedi o qué sé yo estaban afectando al sistema en mi contra.  

A VER, para todos los lectores. La ignorancia no es mala de por sí. Todos nacemos ignorantes. Lo malo es querer seguir en ella y lo peor es escupir ignorancia molestando al que del tema sabe, o creando dudas e inseguridades al que iba bien encaminado. Aunque sí, en estar inseguro podría haber también responsabilidad del segundo.

Y más importante aún: 
TODOS LOS SERES HUMANOS NOS EQUIVOCAMOS, ALGUNOS CON MAYOR FRECUENCIA QUE OTROS. LO IMPORTANTE ES ASUMIR NUESTRA EQUIVOCACIÓN CUANDO OCURRA, NUESTRA CONSECUENTE CORRECCIÓN Y NUESTRO RESPETO ESPECIALMENTE A QUIENES NO SE EQUIVOCARON EN EL CASO DADO.
  

La séptima historia: La suciedad viguesa

Bien. Para no perder mi inglés comencé a ir a quedadas de grupos de conversación en inglés en Vigo. Y me topé con una interesante y predecible situación. Resulta que soy de los que saben, porque esto no es una creencia, que la vida de los seres humanos es meramente política sí o sí, al menos hasta que volvamos a condicionantes similares a lo que había en la Tierra como poco antes del descubrimiento del manejo del fuego. Quiere decir esto que es muy complicado hablar de un tema que no esté intrínsecamente ligado a la política a menos que se hablen de descripciones o se traten de meras cortesías: “Este coche es rojo porque la longitud de onda de color que refleja el coche es la correspondiente a la que mi ojo percibe como lo que me han enseñado que se llama rojo”, “Me encuentro mal”, “¿Cómo te llamas?”, “El Madrid marcó un gol al Barcelona”, “la película de Avengers…”, “mis juegos de PC favoritos son los de estrategia”.

¿Qué ocurre? Pues que según los datos que manejo, mi experiencia y las impresiones de la mayoría de mis amigos, en Vigo existe una fobia terrorífica a hablar de política.
Esto se puede explicar por una serie de motivos: 


1)      Hay muchas personas que son de la opinión de que todos los políticos son iguales porque siempre van a gobernar bajo una dictadura financiera y al saberlo solo aspiran a robarnos el presente y el futuro para enriquecerse económicamente. Basándose en esto no quieren continuar una conversación sobre política
2)      Hay otras muchas personas que tienen vergüenza de lo que votan. Temen que hablando de política, otros averiguarían a qué votan y lo quieren evitar a toda costa, por lo que no quieren hablar de política.
3)      Otras personas tienen vergüenza de que alguien averigüe su ignorancia acerca de política y saben que no pueden mantener una conversación que no sea del estilo de si uno es más de gatos que de perros
4)      Hay personas que estarían conformes con hablar de política pero no saben si quiera que les interesa hablar de política porque nunca lo han hecho porque son sumisas al tema que cualquier otra prsona elige y nunca se han encontrado con personas que hacen algo por evitar que las personas esquiven las conversaciones sobre política
5)      Y luego hay personas (entre las que me incluyo) que consideran que pese a que hablar de cine, libros, gustos, hobbies etc pueda resultar muy interesante, las conversaciones sobre política pese a que quienes las nentablen estén de acuerdo, no es algo interesante si no necesario para la salud de cualquier persona, pero que sin embargo, ante este panorama descrito tiran la toalla y en Vigo ya no se molestarán nunca en introducir temas de política excepto si la persona o personas que le acompaña quiere hablar de política, pero añado, con la regla básica de basarse en argumentos.


Es cierto que muchos dirán que no es así, que simplemente no quieren hablar de política porque están muy cansados. Lo que considero es que en la mayoría de los casos, si no en todos, su cansancio se debe a que la mayoría de las personas no quiere hablar de política entre ellos, solo descansar frente al televisor oyendo el mensaje elegido por la cadena para condicionar sus ideas políticas.
Pero hay otra consecuencia divertida al evitar hablar de política en un grupo de inglés, y es que estos entablan conversaciones de forma muy extraña, dado que tratan los temas hasta que se tocan puntos que están innegablemente conectados con la política. Entonces se nota descaradamente que se esquiva algo que hace que la conversación no sea en absoluto fluida.

En otro orden de cosas, pero también sucedió en las conversaciones en grupos de inglés, en alguna ocasión que sí se habló de política, un americano me vio hablar en inglés con otra persona sobre política y me dijo que no dejaba hablar. Que debía esperar a que acabara de argumentar. Bien, reflejo esto a continuación porque es un truco muy usado por quienes no esquivan temas de política y acusan al otro (si lo hay) de que no les dejan continuar el argumento porque les interrumpen. Porque este tipo de personas con las que me he topado es de una clase de la que no he hablado todavía: de la clase 6. Y es que hay personas que para evitar que nadie piense que no quieren conversar de temas políticos, empiezan ellas mismas la conversación respectiva emitiendo o falsedades evidentes o premisas falsas muy bien diseñadas, cuya falsedad no es fácil de extraer.
Entones comienzan a exponer una interminable retaíla de consecuencias, deducciones y sentencias basadas en esa premisa falsa que puedan apoyar sus propias opiniones o elecciones políticas. ¿Qué ocurre aquí? Que enseguida descubro que la persona de tipo 6 quiere conversar de política tanto como la persona de tipo 2, y su modo de evitar un diálogo argumentado es sentenciando que la única opción es su deducción, conclusión, elección u opinión política en base a su premisa, que es falsa. Si se le deja continuar, y dado que hay más integrantes en el grupo, es muy probable que el tema de que la premisa inicial es falsa no se llegue a tratar con la atención necesaria de modo que la mentira puede colar finalmente, y en todo caso, lo obvio es que nada de lo que el tipo 6 añada a favor de su opinión que sea posterior a, y consecuencia de esa premisa falsa será válido. El caso es que entonces, al detectar esa falsedad en esa premisa le interrumpo porque veo que es un deber hacerlo cuando uno se encuentra con esta situación. 

De este modo, resulta que yo he interrumpido cuando realmente quien tenía intenciones de no dejar hablar era aquel que no cesaba de transmitir consecuencias y deducciones para sostener una ideología o elección política en base a una premisa falsa. Porque son quienes no saben ofecer argumentos sólidos los únicos que no desean que el que se los puede destruir, hable.


Resúmen:

Seguid haciéndoos preguntas, es sano aunque inicialmente os suenen absurdas. Eso sí, tratad de buscar respuestas, pensando o leyendo. La probabilidad nos dice que será más sano cuántas más personas crean que esas dudas son absurdas porque por lo que parece (y sí, esto es una generalización criticable, pero a los perpetuos resultados de las elecciones gallegas me remito), la inteligencia, la lógica y la educación no son fáciles de encontrar en Galicia y mucho menos combinados en una misma persona. 

Tal vez os encontrareis solos incluso cuando estéis acompañados, y en Vigo ni te cuento, pero al final es sano, en comparación con sentirse acompañado por millones de personas eufóricas por la dirección que toma un balón pateado por multimillonarios estafadores de hacienda, de la moral, del sentido común y de la inteligencia, algunos hasta con costumbres poco civilizadas con mujeres.