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sábado, 15 de junio de 2019

La autodestrucción del capitalismo neoliberal



No soy experto en el tema ni mucho menos pero de forma un tanto reduccionista aquí voy a tratar de explicar noiones básicas y genertalistas de cómo la mayor parte del mundo se desenvolvió económicamente desde la  guerra fría hasta la actualidad.


El cambio climático solo es una prueba de que el capitalismo entendido como lo que en teoría debería ser: un sistema que debería mantener la economía y un nivel de vida aceptable para las personas en base a la producción masiva de productos necesarios y de una cantidad ingente de productos innecesarios, sostenida por la tendencia al hiperconsumo entre la población, que al mismo tiempo debería reducir el coste, y por lo tanto el precio de lo producido por la mejora constante de los medios de producción, se traduce por sí mismo en una enfermedad planetaria. La adicción de la civilización al hiperconsumo de recursos con una población de humanos al alza y con crecientes expectativas de vida hacen que nuestros efectos sobre el globo alcancen un nivel geológico, alterando, por lo tanto, todos los ecosistemas de la bioesfera terrestre.

No obstante, los problemas reales empiezan quizá antes, dado que ese capitalismo no es el que predomina en el mundo. El sistema económico terrestre en realidad no se basa en los recursos existentes de la Tierra y nuestra capacidad de explotación. Una inmensa parte del dinero del mundo con el que todos pagamos servicios, contratos, impuestos o el que cobramos hasta que una máquina nos quite el puesto de trabajo, proviene básicamente de apuestas en lo que denominamos mercados, que nos son más que las conocidas bolsas mundiales. Y una apuesta es a futuro, es decir, una pura especulación. ¿Y qué es lo que se apuesta?. Pues básicamente productos financieros. Un producto financiero puede ser una empresa, por ejemplo. 

Y como hemos comenzado a hablar de producción y consumo en el capitalismo, vamos a traducir todo esto a una empresa; una empresa puede ir mal, que si alguien, un conjunto de personas o lo que es lo mismo, una entidad bancaria decide apostar por ella, esta empresa irá bien, al menos desde el punto de vista de la liquidación, es decir, de los recursos económicos, hasta que dejen de apostar por ella. Lo que cabría esperar, es que si a esa empresa que le va mal le ocurre esto, esta aprovechara esa ventaja para empezar a realizar cambios para otorgar a los mercados la confianza suficiente como para que la banca siga apostando por ella. Y ahí empieza el juego, con la confianza. La mayor parte de las empresas más relevantes del mundo no se sostienen por la producción y sus ventas per se, sino porque estos parámetros proporcionan la suficiente confianza a los mercados para que bancos o usuarios individuales apuesten por su futuro. Pero la situación de las apuestas se complica en varios niveles:

En primer lugar, la realidad de los mercados es que no se apuesta por productos finacieros solamente, muchas veces, al apostar por una empresa estás apostando pasivamente a que a otras empresas competidoras de esta, que no tienes por qué conocer, les vaya mal. El caso es que al margen de esto, existe la posibilidad de apostar directamente a que a una empresa en concreto o a un conjunto de empresas a un país o a un continente entero les vaya mal.
En segundo lugar, al ser productos financieros, nadie tiene por qué saber en qué empresa se está apostando en cada momento y en la mayoría de los casos solo se apuesta en base al prestigio de los nombres de empresas que se supone que exisen y que hacen cosas. Un ejemplo de esto es ENRON, que aunque tenía todas las etiquetas que hacían pensar que era una empresa, en realidad se supo que no hacía nada más que construir algún cimiento de alguna estructura en la India que abandonaba tras hacer la foto de rigor.

Pero es que además el sistema financiero evolucionó hasta el punto de que los productos financieros se conviertieron en paquetes de distintas apuestas a favor o en contra de valores del mercado de empresas que se supone que existen y hacen cosas. Es decir, la ingeniería financiera evolucionó a que puedan realizarse apuestas sobre a qué va a apostar una u otra entidad.

Con esto ya se puede deducir que existe una desconexión tan grande con la producción de las cosas y con la extracción de recursos que tuvieron que idear un sistema por el cual alguna otra empresa calificara los productos financieros de modo que el que apuesta a un paquete de valores pueda tener la sensación de que conoce la probabilidad de éxito de su apuesta. Pero claro, de por sí esto es ridículo dado que si la economía básicamente ya se basa en apuestas y no en producción y recursos, la seguridad de que el producto financiero al que apuestas sea de buena calidad solo dependerá de si el vendedor de ese producto te ofrece confianza sacada de la más absoluta nada. 

Una forma de ofrecer confianza al comprador es la de decirle que el valor del producto financiero depende de la economía de un país, y claro, como en un país vive gente pues es difícil creer que ese valor se desvanecerá pues querrá decir que toda la población de ese país estaría corriendo riesgo de miseria. Pues bien, el problema en sí mismo es que el país respectivo no está viviendo al margen de este sistema de apuestas por lo que no es imposible que el país alcance la miseria. De hecho, cualquier intervención pública del presidente de la Comisión Europea no tiene otro motivo que no sea el de declarar y enfatizar que el valor del euro es confiable cuando existen otras fuerzas que ivulgan la desconfianza en el mismo. Y es que como ya se puede deducir de lo leído, la economía mundial está básicamente basada en las emociones humanas que motivan a unos u a otros a apostar por valores que son, todos ellos, absolutamente irreales. 

Por lo que finalmente lo que más se teme en la economía no es exactamente que ocurra una hambruna en los alrededores del Sahara, un terremoto con peligro de contaminación radioactiva o la desaparición de los servicios de salud públicos de un país. Lo que más se teme en economía es que cunda el miedo en los inversores. 

Entonces, con la intención inicial de evitar que un contagio global de miedo afecte drásticamente a la economía mundial se diseñaron los programas de inversión, y hablo literalmente de programas informáticos que te realizan una expectativa de evolución de valores basándose en una inmensidad de datos acerca de la evolución de valores pasados y en la extracción de patrones de comportamiento de estos y de comportamientos humanos. Con esto ya es difícil imaginar una artficiosidad en la economía humana mayor que la que vivimos actualmente.


¿Cuáles son las consecuencias de todo esto?

Bueno, ya hemos sido testigos de una de ellas. Hablo de la crisis del 2008, y si habéis leído bien ya sabréis que “crisis” solo fue la palabra elegida para tratar de que la confianza volviese pronto a los consumidores y a los mercados aportándole a todo este incomensurable e interminable problema una falsa connotación de perecederidad.

Y lo que ocurrió ese año fue que la banca americana que había otorgado prestamos en forma de hipotecas a población que no tenía ningún índicio de poder devolverlos, requirió de liquidez. Al pedir un porentaje de devolución de los mismos, se encontró con la realidad de que los clientes no tenían posibilidad de devolverlos. A estos productos financieros en forma de préstamos hipotecarios se les llamó hipotecas subprime y al no existir posibilidad de pago, su valor dejó de existir de inmediato. Esto tuvo consecuencias en todo el mercado dado que este hasta ese momento estaba negociando con dinero que no existía en realidad y era tan inmenso el negocio de las hipotecas en Estados Unidos, era tan inraizado y conectaba a tantas entidades financieras que la ola de agravios cruzó el oceáno hasta llegar a Europa a travé s del paraíso fiscal londinense de la City. Alguien debía pagar esa deuda del negocio fantasma y hubo damnificados en Estados Unidos y en Europa, en concreto, uno de los más damnificados de los países europeos fue España, en dónde la capacidad de negociación con las órdenes provenientes de la banca alemana y el banco central europeo fueron absolutamente nulas. Y no sé yo si la laba en inglés de nuestro queridísimo presidente Marianico y sus dotes diplomáticas tuvieron algo que ver. Porque en realidad, al fin y al cabo, las cosas se resuelven ante una mesa en una conversación. Y Raxoi está más acostumbrado a hincarse ante pedestales y luego hablar por la voz suprema dictaminando los siguientes mandamientos a sus corderitos y a las ovejas negras del rebaño que aún no huyeron del país.

Y es que nos intentaron meter en la cabeza que todos los países estaban pagando el plato roto, y que era un plato universal con causas globales. Pero aunque no se pararon mucho en explicarlo, lo que sucedió es que junto al daño del “tejido” financiero occidental que se había producido vino a España cual efecto dominó una ola imparable de desconfianza financiera. Y la desconfianza financiera promovió la revisión del estado de las deudas, de las deudas de la ciudadanía, claro. No iban a revisar las deudas de entidades que tuvieran en su poder bombas atómicas como Estados Unidos. Antes de nada, se revisa a aquellos que puedes exprimir y que no tengan ningún tipo de poder para evitarlo. Así que se reestructuraron los préstamos y las hipotecas. El negocio de la inmobiliaria iba a dejar de ser lo que era, por lo que los inversores fueron los primeros en retirarse del esperado suicidio de su propio problema endémico que había sido la base económica que sustentaba el eslogan del “España va bien” de Aznar; la burbúja financiera que estaba esperando a estallar y que estalló.   

Sin ser economista, la oleada de desconfianza económica que sufrió especialmente España durante esos años, junto con las consecuencias de darnos cuenta de que no teníamos una base económica sostenible, a mi me sorprende que esta sociedad aún no haya fracasado por completo. Porque las plagas vinieron juntas y aún ni hemos cambiado el sistema económico y seguimos basando nuestra economía en producción de mediana calidad y en turismo de calidad mediocre para un estado de la UE, hemos alcanzado una precariedad laboral de récord en la UE, estamos en periodo de devolución a Europa del dinero europeo que se ha despilfarrado y robado sin pausa durante las legislaturas de Aznar y se está expresando como nunca antes durante la “democracia” española los disentimientos de identidad nacional de siempre, dado que nunca se han tratado con seiredad y tranquilidad, y la evidente parcialidad y la dependencia política hacen dudar de si en este país existe algún código que recuerde a una democracia. 

Pese a que la situación de España ha empeorado notoriamente en una inmensidad de aspectos y no hay ningún atisbo de cambio de rumbo, si es que eso es factible aún, existe una preocupación aún mayor. Y es que el funcionamiento del sistema en el resto del mundo al respecto de la economía no han cambiado en lo más mínimo. Bueno, hay tendencias al proteccionismo que también lleva a otro tipo de suicidio. Pero lo cierto es que lo que denominaron “crisis”, las élites dicen haberla superado. Lo cual es falso dado que más bien se beneficiaron de ella extrayendo ganancias a niveles poco usuales en la historia de la humanidad mientras han creado mayor desigualdad socioeconómica y han convencido al resto de que su precariedad y su miseria serán insalvables y por lo tanto, a ello tendrán que adaptarse ya sin esperanza de mejora. Y los sistemas reguadores del negocio con los productos financieros siguen funcionando con las mimas reglas que antes del 2008, por lo que la calidad de un producto financiero es tan negociable como un producto financiero cualquiera. 

Todo esto implica que sigue habiendo miles de millones de productos financieros tan confiables por el mundo como una hipoteca subrprime del 2008 o como la economía inmobiliaria de España durante ese mismo año.  Hasta tal punto de que si se piensa bien, el valor real de la calidad de la economía financiera mundial se encuentra en números negativos pero se sostiene porque la mayoría de las personas y entidades de la cual depende, ignora esto o actúa como si lo ignorara para mantenerle un valor ficticio que traducido a recursos devueltos equivaldrían a más de cuatro Tieras que, evidentemente, aún no tiene nadie. Pero la población sigue confiando en un sistema económio insostenible, basándose en que con él aún están vivos y porque temen que cuando la confianza desaparezca pueda ocurrir una guerra mundial.

Lo que no se tiene en cuenta es que la siguiente sería la última de todas ellas, por lo que en principio no habría nada que temer. 

O cambiamos un sistema económico con riesgos de destrucción mutua asegurada a corto plazo, o el sistema económico nos asegura una destrucción mutua más agónica. ¿Merece la pena arriesgarse al cambio?     
   

domingo, 27 de enero de 2019

Limpiando Vigo



Esto es basura muy peligrosa. Y la basura muy peligorsa se retira de las calles para que no esté al alcance de tarados dispuestos a jugar con su propia salud. Además, el ayuntamiento de Vigo no permite que se peguen papeles en las farolas o en las paredes. Así que a colaborar limpiando Vigo o la ciudad que sea, de este tipo de plagas, gracias:

  

 

sábado, 8 de diciembre de 2018

Presente y posible futuro de la política y la economía españolas



Pues ahora os voy a comentar como siguió la historia:


(Escribo esto en Marzo de 2018)


Tras pagar el pato de la fiesta española de unos pocos, los españoles están viendo como la situación económica española mejoró en términos macroeconómicos por varias razones:

1)
España sigue sin apostar por el I+D, más bien casi abandonó cualquier intento de mantener el I+D que había de forma muy evidente (ver esto) y sigue dejándose llevar por el turismo, pero sin apostar por él activamente. Pues bien, resultó que por "suerte", otras zonas del Mediterráneo (África del Norte y Eurasia mediterránea) están en una situación muy inestable debido al terrorismo o los estados fallidos y ello hace que los europeos vengan de vacaciones a España de forma más masiva que nunca por lo que los españoles podemos seguir teniendo mierdoempleos de vez en cuando.

2)
Las políticas del PP de precarizar los empleos se aplicaron a rajatabla y ahora las empresas están como peces en el agua, gastando lo mínimo indispensable en sus trabajadores. Por lo que sí, muchas ganan más dinero que en las épocas de pre-crisis (aunque crisis es una palabra engañosa, dado que hablamos de una situación que crearon las plíticas económicas y lo poderes económicos directamente) 

3)
Europa hizo lo que creyó bueno para que la economía de los grandes vaya mejor, en el sentido de dar liquidez a esos mismos poderes financieros que son los que crean las "crisis", cuando no hay otra dirección, dadas sus acciones. Y España, al estar dentro del marco económico de la UE, que básicamente es el único marco efectivo de la UE, se vio ligeramente arrastrada en la "buena dirección" ecnómica de sus mayores. Ya digo, hablo de la macroeconomía. Esa que todos los políticos ven, y los ciudadanos con 2 trabajos y mierdosalarios y sin domingos libres se imaginan.

4)
Curiosamente, por alguna razón el precio del petróleo bajó. Y omo España es productora y exportadora de hierbajos y productos derivados (agricultura), porque eso es lo que más o menos nos dejaron intacto, y sin birlarnoslo los de ariba, digo, los del Norte (recordemos que tenemos una industria naval, de automóbiles etc que es una risa, comparada con la que teníamos antes de entrar en la UE), la bajada del precio del petróleo nos benefició en el sentido de que nos dió un empujón en la economía de exportación de productos alimenticios, porque esta se abarató.


En conclusión, la macroeconomía funciona de nuevo, al menos desde la perspectiva de las dos neuronas de Rajoy y de las de sus asesores. Pero claro, lo que dependió de las políticas del PP solo está reflejado en una precarización laboral de caballo, asombrosa hasta desde a persepctiva de los años ochenta y una precarización casi Tacheriana de todo aquel servicio público que nos quedaba antes de la NO-"CRISIS". Cualquier otra sitiuación positiva en la macroeconomía española vivida estos últimos 5 años del PP está relacionada con condicionantes que meramente no fueron, bajo ningún concepto, ni perseguidos ni controlables por el gobierno español. Pero es más, está situación de bonanza macroeconómica coincide con una debilitación a cuenta gotas de todos los derechos de los españoles. Y al margen de que ahora sí podemos siobrevivir, muchos en casa de sus abuelos (hay salarios que necesitan de las pensiones de los padres para que lleguen para algo, y no vamos a comentar nada de las pensiones ahora), la ciudadanía ha perdido renta y perspectiva de futuro como nunca antes en la historia "democrática" de este reino ultracatólico.

Y lo peor es que seguimos invirtiendo en la ruina futura de este país. Porque si bien el gobierno no ha hecho nada por mejorar la base económica española, gran parte de la ciudadanía que ahora ya tiene lo que ella llama "trabajo" creerá que sí y seguiremos potenciando gobiernos que nos lleven a la nada. 

Solo falta que la situación se estabilice en Turquía, Egipto, Marruecos, Túnez etc en el sentido de la atracción turística y que el petróleo vuelva a encarecerse, para toparnos conque todo lo que creíamos tener, de nuevo no era, evidentemente, nada más que un conjunto de espejísmos biuen vendidos (bueno bien..., ¿habéis oído hablar a Rajoy alguna vez? Pues mejor que no se ponga con el inglés.., porque le puede salir un Cup of café con leche que te cagas como el "It is very difficult todo esto". Y aunque, probablemente, el gobierno espera que esto no pase, no hay nada que nos diga que puede llegar a pasar, incluso a corto plazo.

Pero es que nos podemos topar con algo si cabe más grave. La pequeña bonanza macroeconómica española puede animar a la banca y al gobierno a volver a engañar a la población española con los precios de la vivienda y al resurjimiento de otra burbúja inmobiliaria. De ser así, el consecuente batacazo podría ser nuestro golpe de gracia.


Así que así estamos, y todo nos dice que así estaremos, en un círculo vicioso dónde la inconsciencia reinante hace que la falta de criterio no pare de incrementarse al sur de los Pirienos, y sí, animados y empujados, a veces, por zonas situadas al Norte de los Pirienos. Pues está situación de penuria económica española, no solo tiene beneficiarios en este país pandereteiro.






Pasado y presente de la política y la economía españolas

(Escribo esto en Junio de 2013)

Aunque no es posible concretar todas las razones por las que un país vive una determinada situación política y socioeconómica, sí es posible determinar ciertos parámetros decisivos para que ciertas situaciones se den.

Al margen de los posibles controles externos sobre el destino de los gobiernos (un factor variable dependiendo del gobierno a tratar), estos pueden tener cierto margen de maniobra respecto a la riqueza, desarrollo y organización política interna.

La situación política y económica en España actualmente se debe a las políticas y la economía pasadas del país sumada a la situación política y económica global.

En los años 60, en plena dictadura, el régimen dictaminó cual iba a ser el sustento mayoritario y base fundamental de la economía española; el turismo. El éxito en cuanto a riqueza que proporcionó a España dicho negocio, principalmente destinado a norteamericanos y europeos, hizo que pronto, toda la economía del país girara entorno a él hasta convertirse en nuestra base económica fundamental. No obstante, el bajo coste de producción y la mejora en infraestructuras y en seguridad que caracteriza normalmente a cualquier país en desarrollo económico, proporcionó a España la oportunidad de competir en el campo de la producción tecnológica con otras empresas europeas. Muchas empresas se afincaron en España por su claro beneficio en cuanto a mano de obra barata y los bajos costes de producción que les suponía la instalación de sus plantas. El éxito de la producción en territorio español supuso también la aparición de un importante tejido empresarial enteramente propio. Pero aún así, hasta en los años de la Transición, el turismo seguía teniendo una importancia mayoritaria, y a este se le sumó otro negocio que en realidad solo se tradujo en una forma de enriquecimiento falso, casi desde su origen; el negocio de la vivienda.


Con los exagerados beneficios que aportaba el turismo de costa y playa, este se incentivó por todo el territorio español y al mismo tiempo, la construcción tuvo un auge espectacular, pues se necesitaba mucha infraestructura hotelera e incluso de vivienda propia para albergar a los turistas que no hacían más que incrementar en número. Los turistas extranjeros tenían mayor poder adquisitivo que los españoles y ello provocó que el precio de la vivienda, especialmente en la costa se incrementara. Pero el efeco contagio del negocio hizo que el incremento del precio de la vivienda sucediera también en el resto del país aunque en menor grado, y dado que los españoles no podíamos llegar a pagar tales cantidades, se llegó a idear una economía basada en préstamos bancarios o hipotecarios, una economía que si bien era una inversión suicida para el país, aportaba grandes beneficios económicos rápidamente a quienes se les denominaría más tarde “especuladores inmobiliarios”, una mafia dedicada a idear precios desorbitados y en crecimiento para convencer a la población de que endeudarse con una vivienda se convertiría en una inversión de futuro, dado que los precios de los pisos seguían siendo incrementados artificialmente de forma aparentemente indefinida. Cosa que evidentemente era imposible.

Ya en los 80 había quien intentaba transmitir a la sociedad que esa economía idónea para unos pocos, en aquel entonces, tarde o temprano iba a ser el detonante de una grave crisis particular para todo el país. Pero estas alarmas fueron en vano, ya que la población tenía trabajo, había una relativa bonanza en la economía de la población española si comparamos la situación con la actual (2017), y los ciudadanos se centrában en los problemas que podían ocasionarles la pérdida de competitividad en el área de la producción que ya empezaba a ocurrir en esa década. Los salarios tenían riesgo de descender, el trabajo en empresas comenzaba a verse copado, pero el turismo y el negoio hipotecario seguía sustentando la mayor parte de nuestra falsa economía. Así que lejos de abandonar la especulación inmobiliaria, esta se vio incrementada aparentemente de forma incesante, pues seguía siendo un negocio muy rentable para quienes lo dirigían. Y los españoles seguían firmando pagos por precios cada vez más desorbitados por los pisos al mismo tiempo que nuestra deuda en hipotecas a los bancos se incrementaba sin cesar. En el año 1986 entramos en la Unión Europea, lo cual tuvo repercusiones positivas en cuanto al aporte de dinero de la Unión a nuestro país, con la finalidad teórica de amoldar nuestra economía y desarrollo a un estatus europeo y de promover un cambio en nuestra base económica, aunque también tuvo consecuencias directamente negativas en cuanto al ajuste del mercado español hacia intereses a nivel europeo y de la competitividad empresarial.

No obstante, pese a que ciertas cosas mejoraron gracias a la integración de España en la UE, buena parte de ese dinero aportado desde Bruselas se malgastó y no se cumplieron los propósitos para los que esas ayudas económicas, teóricamente y en un principio, se habían destinado. Hay que añadir además, que Europa no había regalado el dinero sino que lo había prestado y que una vez superadas ciertas fases, España debería devolver la cantidad pasando a ser un país dador en lugar de receptor.

Pero independientemente de los problemas en el sector productivo-tecnológico, desde inicios de la década de los 90 hasta la primera década del siglo XXI, España gozó de la mejor situación económica de su historia, al menos desde el punto de vista de los valores macroeconómicos. Era receptora de ingentes cantidades de dinero proveniente de Europa, tenía todavía un fuerte tejido productivo aunque en declive, disfrutaba de un buen aporte económico foráneo a través del turismo y todo ello, sumado a una enorme especulación inmobiliaria, favorecía el desarrollo de un gran sector servicios.

Sin embargo, la dependencia socioeconómica de España en el negocio hipotecario fue tan intensa que se convirtió en la clave en nuestro devenir porque no había realmente ninguna alternativa económica tan relevante que pudiera paliar las repercusiones negativas que tendría la autodestrucción que iba a ocurrir tarde o temprano, cuando los compradores o los bancos parasen la maquinaria hipotecaria por lo ridículo que resultaba considerar siquiera que los pisos pudiesen seguir siendo comprados por los precios que alcanzaban. Era un negocio insostenible de por sí. Y al proceso de autodestrucción que todo el mundo temía que pasaría se le denominó: “El pinchazo de la burbúja inmobiliaria”. Por fortuna, los efectos del desmoronamiento del negocio inmobiliario estadounidense de características análogas, provocó que la burbuja inmobiliaria en España pinchara antes de lo previsto, y digo por fortuna, porque es preferible entender más pronto que tarde que tu propio país no tiene suficiente base económica para sostenerse a sí mismo. Aunque un poco tarde, ya era igualmente.

Miembros del PP claramente mediáticos y con cargos muy importantes en el gobierno español de mayoría absoluta del PP entre 2000 y 2004, supuestamente, (porque ahora ya dudo de todo) votado por la inmensa mayoría de la población española que votó a un partido en el 2000 (Federico Trillo, el ex-presidente del gobierno de España, Jose María Aznar y Luis Bárcenas, extesorero del PP durante el gobierno de Aznar) mostrando gestos obscenos, con alevosía y nocturnidad, ante los medios de información españoles. Independientemente de cualquier argumento que se intente usar para excusar algo como esto, un presidente del gobierno en tal actitud ante las cámaras y a sabiendas de ser fotografiado es indudablemente una muestra absolutamente delatora del desprecio del gobierno votado por la mayoría del pueblo a toda, TODA, la ciudadanía española y por lo tanto de la catastrófica situación de subdesarrollo social de la monarquía bananera que representa la MARCA España; un país que nadie sabe muy bien cómo se coló en la organización que actualmente aún es la organización de países de mayor calidad social de facto del mundo; la Unión Europea. Cualquiera que vea una foto como esta podrá entender que en el país dónde gobiernen señores tan decentes, carismáticos, amables y respetables como estos, cualquier cosa que no esté relacionada con la justica social, la decencia, la ética y la coherencia, es posible, siendo los ciudadanos que permitieron que el PP llegara al poder por tres veces no consecutivas (hasta el 2012); un partido fundado por fascistas que como Manuel Fraga, intervinieron con importantes cargos en la represión fascista de Franco de 40 años, auténticos ignorantes o en todo caso culpables sociópatas. Votar al PP, ser inteligente y al mismo tiempo pretender conseguir una sociedad justa son tres cosas incompatibles por definición. Y los inteligentes que votan al PP, además de ser, la mayoría, de los pocos ricos que quedan en España, lo saben mejor que nadie.  

Al margen de todo esto, la bonanza macroeconómica de España fue usada por el partido en el gobierno a finales de los 90 (el PP), para organizar todo tipo de operaciones con dinero público, ya sospechosas en aquel entonces, que en lugar de ser invertido en el bien común de la sociedad española iba siendo gestionado de todas las maneras fraudulentas imaginables, como puede uno comprobar en la punta del iceberg que supone lo arañado hasta ahora en el caso Gürtel de Valencia, los desvíos de capital para la financiación ilegal de las campañas de PP en Madrid y decenas de casos de corrupción urbanística relacionados con determinados cargos políticos del PP en Galicia, Madrid y Valencia, pasando por casos de tránsfugas en la propia comunidad de Madrid, dónde debía gobernar una coalición del PSOE con IU.

Era jauja. Y era una jauja que los ciudadanos asumían, en general, con alegría, pues no afectaba todavía a sus bolsillos o a su calidad de vida, al menos no de forma notoria. Pero los ciudadanos comenzaron a ver la verdadera absoluta ineptitud política, su desfachatez y lo impresentables que eran sus propios dirigentes cuando se inició la tragedia del Prestige, que no fue sino, el ejemplo de la gestión del Partido Popular cuando se arremanga y del respeto que tiene por la ciudadanía, incluídos su propios votantes. Cada día que pasaba, aquello se parecía más a un circo dónde solo actuaban payasos, unos payasos nada graciosos, los cuales, en lugar de divertirnos, se reían constantemente de nuestra dignidad. (Muchos de ellos, ahora pretenden ser miembros de un nuevo gobierno, dicho sea de paso). Y como no parecía haber ninguna respuesta ciudadana de magnitud realmente preocupante, dado que había suficiente dinero en las arcas por motivos ya explicados, y dado que había una mayoría absoluta capaz de dirigir al país en contra de quien fuera y debido a que el afán napoleónico del entonces presidente Jose María Aznar no terminaba, en 2003, el PP involucró a España en una guerra denunciada por la propia ONU como ilegal en compañía de un desquiciado vaquero texano presidente de un EEUU gobernado y directamente dirigido por empresas petroleras y armamentísticas. Así que haciendo caso omiso de la ONU, de las quejas de la ciudadanía por todo el país y por toda Europa y de las amenazas directas del grupo terrorista Al Qaeda, nos metimos en una vergonzosa guerra de manos de Jose María Aznar, la última importante decisión de su mandato por la que se le recordaría como un nefasto dirigente europeo junto al ex-primer ministro británico, Tony Blair, que dirigirían sus países, en contra de la voluntad de sus poblaciones, hacia dónde EEUU propusiera.

Bien, la historia siguiente es bien conocida, Al Qaeda cumplió sus amenazas, y la ciudadanía española también lo hizo. Y el PP perdió las elecciones acusando mediante injurias constantes, pero, obviamente, sin denuncias formales, y con total desinterés por su propia decencia, durante casi un año, al PSOE de conspirador, y de, poco menos que de parte implicada en los ataques del 11-M con la intención de apoderarse del gobierno. Cosa absurda, solamente al tener en cuenta que el PSOE solo tiene que esperar su turno en el ciclo constante de alteranacia en el pacto dudosamente democrático que indirectamente se otorgaron los partidos mayoritarios con la ley D'hont.

Y pasado el tiempo, la burbuja inmobiliaria estalló propiciada por una crisis global iniciada a su vez por la caída del sector inmobiliario estadounidense en una sitiuación consecuencia de causas similares a lo que iba a suceder en España tarde o temprano (endeudamiento bancario por negocios falsos, que no era si no la misma política auspiciada y ejercida por la mayoría de partidos políticos de derecha en el capiatlismo especulativo la cual venden ahora como solución a los problemas que esta misma política provoca). Como pista sobre una definición de estos partidos políticos de derecha, decir que en el gobierno de España desde la muerte del golpista de estado y socio ibérico de Hitler, Franco, NUNCA ha gobernado un partido político democrático que no fuese de derechas.

Obviamente, para que el ngocio con la especulación cn los precios de la vivienda y con el endeudamiento posterior de los compradores con las hipotecas funcionara se necesitaba que siguieran habiendo compradores. La pregunta pues, es, ¿por qué seguían comprando pisos los ciudadanos cuándo los precios subían incesantemente hasta cotas impensables en el resto de la Unión Europea? Bien, unos porque no veían otro remedio y porque creían que se lo podían permitir y no les interesaba alquilar porque “ya que se pagaba, al menos quedaría una propiedad física real”. Y otros muchos pagaban debido a que el entorno bancario ofrecía enormes facilidades y garantías de pago. Pero otros ciudadanos tenían en mente el mismo negocio que los que lo iniciaron y se convirtieron en otra clase de especuladores inmobiliarios que o no sabían que las burbujas siempre acaban explotando naturalmente o creían que no les iba a explotar a ellos.

Así pues, especuladores inmobiliarios con conocimiento de causa, especuladores sin conocimiento de causa y las entidades bancarias entretejieron en diez años, apoyados y hasta animados por el gobierno de turno (especialmente el PP pero también el PSOE como partido politico de ideología económica continuísta a la del PP), un negocio en España que iba a explotar y tenía cuenta atrás.

Desde que se estaba asentando la mayor parte de la base económoca española en este negocio ya hubo quien se fijó en las circunstancias trágicas a la que aquello nos iba a ellevar, pero aún ahora hay quien desconoce totalmente dicha historia, y hasta que sucedió, pocos sabían cuando acabaría la cuenta atrás. Y llegó a cero cuando el tsunami banco-inmobiliario análogo que se produjo en Estados Unidos llegó a Europa de banco a banco, especialmente a través de Londres, transmitiéndose la deuda no pagable a los países que al final más la pagarían: Grecia y España.

Muy resumidamente lo que ocurrió fue un contagion de desconfianza y muchos bancos españoles, viendo las consecuencias que tenían los negocios similares a los suyos en Estados Unidos, empezaron a temer pérdidas si continuaban con préstamos para una finalidad que iba a dejar de existir. Se iba a llegar a la situación en la que los prestatarios (hipotecados), no iban a poder pagar a los prestamistas (bancos), por los elevadísimos precios que los pisos habían alcanzado, al haberlos usado los bancos como recurso "totalmente imaginario" de inversión. Así que los bancos dejaron de dar préstamos, los pisos dejaron de comprarse masivamente y sus precios empezaron a bloquearse aunque muy lentamente. Muchos ciudadanos dejaron de recibir préstamos bancarios, la construcción se paralizó de la noche a la mañana y todo el tejido de servicios y de empresas asociado a la construcción también cesó. Además, no todos los bancos consiguieron zafarse del golpe, y casi ninguna caja lo haría.

Cuando un grupo se une a un mal negocio, el grupo suele perder, pero si el negocio lo controlan tres del grupo, esos tres se pueden enriquecer con el negocio y antes de que se manifiesten las consecuencias negativas del mismo pueden retirarse y salir beneficiados. A esto se le denomina estafa y es tan frecuente en el capitalismo que su funcionamiento ha llegado a basarse en ellas hasta el punto de que no son separables. Pues bien, esto fue lo que ocurrió con la especulación inmobiliaria en España con una ligera diferencia; que aunque el negocio lo montaron unos cuantos, un enorme porcentaje de todo el resto de negocios del país se desarrolló en dependencia del negocio fraudulento. Es decir, el mal negocio se convirtió en base económica del país. Un cáncer global que tarde o temprano lo llevaría a su situación real: a una ausencia de base económica real, es decir, a un país realmente subdesarrollado al que le quedaría básicamente una solo negocio de magnitud suficiente como para no declararse estado fallido: un turismo que ofrece una calidad de trabajo paupérrima para la mayoría. Porque toda esta situación de la especulación inmobiliaria en España coincidió lamentablemente con una reducción de la industria y el tejido empresarial español que buscaba lugares más baratos de producción y sin tantas restricciones de calidad medioambiental o de derechos del trabajador. Dado que esos derechos y esas restricciones habían aumentado en el país con el falso enriquecimiento de una sociedad Española engañada.

La situación económica del país está así porque lo controlan, y lo controlaron por mucho tiempo una mayoría de auténticos y genuinos delincuentes con total inmunidad judicial y política (en lo público y en lo privado) apoyados o consentidos por una mayoría de ciudadanos sumisos o involucrados en sus propios delitos (que los votan o que no votan a ninguna opción y que no denuncian o se manifiestan). Es así de simple. El control de los mercados y el control por parte de Alemania es lógico. Tal vez, no justificado, pero lógico en el sistema en el que vivimos, que no podemos negar que existe pese a que tampoco sea moralmente correcto. Y si bien el control por parte de los mercados sobre los países puede no estar justificado, su desconfianza en nosotros sí lo está.

Los mercados, no son, como muchas veces nos hacen suponer, criaturas maligas escondidas de los ciudadanos sino que están formados por accionistas, es decir, precisamente, por ciudadanos, y las personas no trabajan siempre con la lógica, por mucho dinero que tengan, y tampoco actúan de acuerdo a la moralidad, es decir, no siguen una conducta ética en todo momento, dado que ser accionista implica hacer negocio con números que pueden provenir de la especulación arbitraria de tejido industrial básico para mantener el empleo de cualquier país. En resumen, invertir en un valor por su futuro es análogo a una simple apuesta, pero una apuesta que junto con otras puede hundir la estabilidad económica de un país o incluso de un continente entero. Es decir, los mercados trabajan directa o indirectamente con la especulación, con la inversión en valores que intuyen (los accionistas) que pueden crecer por ellos mismos, y a veces con la inversión a propósito en valores que realmente no tienen valor, lo cual en el póker podría ser equivalente a un farol; “démosle valor a algo que no lo tiene para arrastrar a otros a invertir en ello, para luego ser el primero en desaparecer con el dinero vendiendo todas nurestras acciones cuando el valor esté en un punto álgido, sin importarnos lo que pase a continuación con el valor y los demás accionistas enganchados a ello”. Si estos valores están asociados directamente con bienes de necesidad básica, apostando (invirtiendo), es posible encarecer suficientemente el precio como para hacer imposibe la compra de esos productos por la población de determinados países, y ello puede provocar incluso hambrunas en medios dónde no hay carencia de alimentos. Sin llegar a hambrunas, esto, básicamente es lo que ocurrió con el valor de la vivienda en España.

Este es el problema global del capitalismo especulativo en el que todo el mundo está inmerso. Sería positivo tratar de ir restringiendo este sistema antes de que ese sistema restrinja la capacidad de coahbitación social en el mundo. Pero los países deben sobrevivir con conocimiento de causa de que con o sin restricciones, este sistema puede ser su perdición si no actúan de modo que no sean entermanete dependientes de él, y eso se consigue tejiendo una economía de producción real y diversa, no simulando otra base económica especulativa, a lo que España es adicta y experta, pues tratar de enriquecerse especulando no es ni más ni menos que el modo conseguir dinero a corto plazo dinero y con el menor esfuerzo posible.

¿Y cómo se podía haber hecho esto? Dado que en España, pese a su enorme importancia, el turismo sigue sin ser suficiente para otrogar a sus ahbitantes una calidad de vida acceptable dentro del marco de la organización a la que pretence: la Unión Europea y tampoco es un negocio muy sólido dado que lo consideramos perpétuo, con lo que tampoco invertimos esfuerzos en que incremente en eficacia y calidad, y dado que el tejido producivo a nivel industrial ha sido casi totalmente esquilmado del país por una u otra razón, un posibilidad que ya perdimos al menos por las siguientes dos décadas es lo que en sí mismo es desarrollo y que aparentemente no solo en España tiende a infravalorarse de un modo sorprendentemente pandémico y crónico. El I+D (investigación y desarrollo). Se ejercen esfuerzos sobrehumanos en intentar convencer a la población que la inversión en I+D debe contemplarse como un gasto que no trae beneficios, cuando en realidad, TODOS los beneficios y repito contundentemente TODOS lo beneficios que la humanidad se elaboró para sí misma provienen de una distribución equitativa (que esa es otra, pero es otro cuento) de los productos que, y esto hay que recalcarlo, a LARGO PLAZO, nos otroga una inversión concienzuda y un esfuerzo continuado y en incremento constante en el I+D.


Un video muy corto y muy conciso al respecto:




Pero, ¿por qué la economía de España se especializó en negocios o empresas no emprendedoras? ¿Por qué invertir mucho esfuerzo en trabajar en cosas que no producen ni enriquecen casi? ¿de dónde viene lo de que inventen ellos? Pondré un ejemplo tremendo: ¿por qué quienes hacen enormes negocios de exportación con el aceite de las aceitunas españolas son empresas italianas?, ¿existe algún motivo principal que explique nuestra desgracia histórica hasta la actualidad como país que no ha apoyado nunca a los emprendedores, a la innovación, a la investigación, el buen hacer, la ética o a la modernidad en general evitando así adquirir una base económica, social y cultural fuerte y estable no creadora de deudas de incremento incesante e impagables y unas bases morales suficientes para que la corrupción no pueda darse de forma absolutamente impune como ahora sucede? 

Pues puede que haya una razón muy relevante políticamente incorrecta, tanpolíticamente incorrecta como todas las razones que explican el mundo que lasociedad humana se ha creado para su futuro, una razón que en principio podríaparecer insospechada pero con unos argumentos tan drásticamente evidentes queson imposibles de negar...:



Escrito sacado de esta entrada escrita el martes, 6 de abril de 2010 y pensada en gran parte en los albores de la "democracia" española.

Y aquí continúa la tragicomedia española.